viernes, 20 de julio de 2012

El Bosque de los Cerezos Cap IX "Regalo de navidad"

expr:id='"post-body-" + data:post.id' itemprop='articleBody'>
CAPÍTULO IX “REGALO DE NAVIDAD”

El lugar donde se encontraba durmiendo Akari  era  cálido…el suave colchón, las cobijas, el lago Biwa visto desde la ventana de la hogareña habitación y el  dulce olor de tarta de manzana que inundaban el frío ambiente...dibujaban una agradable sonrisa en su rostro a pesar de que sus ojos se encontraban cerrados.

Su abuela la despertó con un cariñoso beso en la frente…

-Hija, ¡ya es navidad! Creo que Santa Claus te ha dejado un obsequio en el árbol de navidad

Akari abrió los ojos, en ellos se reflejaron una felicidad indescriptible

-¡Feliz Navidad Abuelita!

Y abrazó con todas sus fuerzas a la frágil ancianita. Se colocó sus pantuflas y bajó dando traspiés. En el árbol de navidad descansaba una enorme caja de cedro; en el centro de la tapa se encontraba grabado el apellido materno de la familia de Akari y un enorme árbol de cerezo  majestuosamente bien detallado.

-Ábrelo, cariño…es hora de que sea tuyo…

Akari sin pensarlo destapó la caja y la luz hizo que el contenido brillara con intensidad iluminando su cara. Dentro yacía un fastuoso vestido de novia con incrustaciones de diamantes, oro y perlas y aun costado se encontraba una frágil tiara de plata.

-Abuelita…pero…con la tarta de manzanas y el ponche es suficiente para hacerme feliz…Esto es demasiado para una chica común y corriente como yo… no puedo aceptar algo tan lujoso…

-Hija, no refunfuñes y acéptalo, es parte de la herencia familiar…el vestido… fue el que usó tu tátara tátara abuela el día de su boda en un lugar fantástico que solo pueden conocer  las personas especiales y con un gran corazón como el tuyo…además tu eres la única que puede conservar estos objetos tan valiosos

Akari parecía confundida y a la vez sorprendida, cada vez se le hacía más difícil entender lo que su abuela le quería decir

-Mi tátara tátara abuela, ¿realmente fue una persona muy importante?

-Más de lo que te imaginas, hija…de cualquier modo…cuida mucho de estos tesoros…

-Abuelita….yo quisiera saber si….

-Claro cariño…los cuentos de hadas si existen…

El sueño de Akari se fue difuminando poco a poco para dar lugar a un largo pasillo en el que caminaba guiada por una gran hilera de ventanales de los cuales emanaba una tenue luz añil que el sol hacía resplandecer al chocar con los diamantes del fastuoso vestido que llevaba puesto. Al final del pasillo se hallaba una enorme puerta blanca con chapas de oro la cual abrió y dio lugar a un salón con pisos de reluciente mármol y espejos por doquier. Se oyeron aplausos, como si el lugar se encontrara repleto de gente aunque en realidad no había nadie.  Ella comenzó a bailar  con el brilloso vestido puesto. Se sentía tan bien la brisa del crepúsculo rosar por su cabello y jugar con su rostro que cerró los ojos y se dejó llevar, el tiempo fluía de extraña manera en aquel paraninfo.

Inesperadamente el reloj de péndulo del fondo del salón anunció las seis en punto y el viento se fue inundando poco a poco de un dulce  aroma, La chica por su cuenta aún no deseaba abrir los ojos  hasta que sintió una cálida mano sobre la suya y se sorprendió

-No los abras…no quiero que el sueño de ambos se termine tan rápido

“…Esa voz…esa voz…”

Akari no abrió los ojos pero las lágrimas comenzaron a fluir por su rostro y al girar al compás de la música el reflejo de Akari sobre los espejos se convirtió en el de Akiko

-Eleazar…así debió haber sido ese día…perdóname…

Eleazar le respondió con un fuerte abrazo y sus ojos al igual que los de Akiko derramaron lágrimas

-Eleazar…Te prometo que regresaré…

Ambos abrieron lentamente los ojos, en ellos se reflejó un sentimiento que iba más allá de lo razonable para el amor…Eleazar intentó tocar el rostro de Akiko y ella el de él pero comenzaron a desvanecerse al igual que el sonido del piano en los oídos de Akari.

El tenue sol de invierno brillaba con sutil delicadeza sobre la nieve que se había acumulado en el tejado del orfanato; estaba amaneciendo y poco a poco la construcción comenzaba a iluminarse.

 De pronto con un movimiento elegante un peludo gato blanco saltó de la barda del patio de hojas secas hacia la calle con tan grácil movimiento que apenas se escuchó el tintineante sonido del cascabel que llevaba sobre su cuello y en ese mismo instante el centelleo de una luz blanca iluminó la acera, daba la impresión de que cavase de atravesar alguna extraña magia prodigiosa.

Un anciano vestido con bombín y sombrero de los años 20’s llamó al gato desde un lujoso y antiguo coche y con una sonrisa de oreja a oreja recibió al regordete gato entre sus brazos.

-Muy bien hecho Balbina…

El coche se alejó a moderada velocidad sobre el asfalto y en menos de cinco segundos desapareció de la vista de cualquier persona como el vapor del agua.  

Las chicas en el orfanato aún dormían; Emi parecía algo inquieta y al estirar su pie dio con algo duro y cuadrado, algo que antes no había estado en la parte inferior de su cama.

Ese movimiento la despertó antes que las demás, extrañada volvió a estirar su pie y se sorprendió al sentir de nueva cuenta aquel extraño objeto con su pie. Su corazón comenzó a latir con fuerza cuando comprobó por tercera vez que ese algo de forma cuadrada se asemejaba a una caja de regalo y ya sin pensarlo dos veces echó a un lado con impaciencia las sábanas y edredón.

Sus ojos casi se desorbitaron al encontrar una caja forrada de satín blanco con un enorme listón rosa al frente y una pequeña tarjeta

-“Feliz cumpleaños ” “Para: Emi –chan” “De: Tu hada madrina”… Hada madrina…muchas gracias por hacerme tan feliz de nueva cuenta…

Los ojos de la pequeña brillaron como si luchara por contener las lágrimas pero al momento de abrir la caja no pudo contenerlas más.

Corrió hacia unas cortinas donde se cambiaban las demás y después llena de entusiasmo se plantó frente a la cama de Akari.

-¡¡Ya es navidad Akari-chan!!

La chica abrió perezosamente los ojos al escuchar la chillona voz de Emi cerca de ella

-¡¡Que ya es navidad y también mi cumpleaños!!

Volvió a gritar la pequeña al notar la mirada ausente de Akari

-¿Te encuentras bien?

De pronto pareció reaccionar

-¡Claro que sí Emi! Así que hoy también es tu cumplea…

Al mirar de nueva cuenta a la pequeña se sorprendió con lo linda que se veía vistiendo un elegante vestido blanco de encaje de seda y listones rosas

-..Emi…¿como has conseguido eso?…

-Me lo regaló mi hada madrina, ella si se acuerda de mí no como tú que solo te la pasas durmiendo…

Akari sintió una punzada en el centro del estómago había olvidado el regalo de Emi. Estando en el orfanato ya le había dado miles de vueltas al asunto y no encontraba algo bueno para regalarle a la pequeña. Así se la había pasado la semana sin dar al clavo, ahora que ya era el día tenía que pensar en algo rápido

-¡Hoy no tendremos clases!

Dijo entusiasmada Emi mientras corrió hacia su cama y sacó una vieja maleta

-¿Qué tanto buscas?

-¡¡Esto!!

-¡Que graciosa te ves!....pero ya dime me mata la curiosidad ¿Quién te ha regalado ese vestido tan bonito?

Emi se colocó sobre la cabeza una tiara hecha de trocitos de alambre oxidados recubiertos con papel aluminio

-Ya te dije que mi hada madrina…¿Si las brujas existen porque no las hadas madrinas?

Akari solo sonrió y mejor decidió cambiarle de tema

-¿No te dirán nada si no vistes el uniforme de la escuela?

-Hoy es mi cumpleaños así que puedo ser princesa por un día

-¿Segura Emi-chan? Piensa en las espías de la directora, seguro si te ven ese vestido en cuanto regrese de Europa te lo quita y lo vende en algún tianguis.

Las palabras de Akari parecieron haber apagado de golpe la felicidad de la pequeña y volvió hacia las viejas cortinas para cambiarse y ponerse su uniforme

-…Es triste…ni siquiera poder ser por un día una princesa…

Akari permaneció pensativa por unos minutos hasta que decidió con paso firme ir hacia su maleta

-¿Sabes? Aquí tengo tu regalo de cumpleaños…Te prestaré mi tiara por un día

Emi se tambaleo de la incredulidad, inhaló una enorme bocanada de aire y se llevó las manos a sus sonrojadas mejillas no sin antes correr hacia Akari.

Por su cuenta la chica sacó de su maleta la antigua caja de madera, la destapó y se la mostro a la pequeña que ya esperaba con impaciencia. Los ojos de Emi se llenaron de lágrimas al ver el  vestido y la hermosa tiara de plata

-¡¡Lo sabía, lo sabía….One-chan es una princesa de verdad!! ¡Los cuentos de hadas existen! 

Akari no pudo evitar sonreir y enseguida colocó la frágil tiara sobre la cabeza de la pequeña

-¿Somos hermanas, verdad, Emi?

-¡Claro, que sí!

-Entonces desde el día de hoy te convertirás en princesa de mi reino, juntas gobernaremos el imperio más hermoso que ojo humano jamás haya sido capaz de ver

Ahora las lágrimas fluían por el rostro de la niña, emocionada las limpiaba con torpeza mientras las comisuras de sus labios dibujaban una sonrisa

-¿One-chan de verdad seré una princesa en tu reino?, ¿de verdad  me lo permitirás One-chan?

-No tienes porque preguntarlo tantas veces, claro que sí

La respiración de Emi era acelerada estaba tan emocionada y tenía un montón de preguntas para hacerle a Akari que mejor optó por darle un fuerte abrazo a la chica, sabía que tendría tiempo suficiente para formularlas más tarde.

Antes de bajar al comedor la pequeña corrió hacia uno de los viejos espejos del dormitorio y al ver la tiara comenzó a reír sin parar y por un momento imaginó que llevaba puesto su acolchado vestido de crinolina, bailó unos segundos, hizo reverencias como si saludara a gente de la realeza y de nueva cuenta dos gruesas lágrimas rodaron por sus mejillas

-¿Por qué lloras? Hoy solo debes de sonreír, es tu cumpleaños y navidad…y sobre la tiara, si te preguntan di que es de plástico

Emi pareció no escuchar a Akari

-Blanca nieves, Cenicienta, La Bella durmiente… todas ellas vivieron felices para siempre y ahora One-chan…es el turno de nosotras, ¡Estamos viviendo un cuento de hadas! … sabía que vendrías a rescatarme, sabía que la vida no podía ser tan triste

La pequeña corrió hacia la puerta

-Mi hada madrina tenía razón

Esperó a Akari y ambas comenzaron la larga caminata hacia el comedor. La mente de Akari iba en blanco, sentía un nudo en la garganta, lo único que deseaba en esos momentos era algún día poder ser capaz de creer en los cuentos de hadas con la misma fe con que lo hacia su pequeña hermana. Pero la realidad era que la vida había sido tan dura con ella que le había dejado un enorme hueco en el centro de su corazón, un hueco que no le permitía creer en que algún día la felicidad podría llegar a su vida.

“¿Habré hecho mal mintiéndole a Emi?...Que yo no crea en los cuentos de hadas no tiene porque romper sus ilusiones… Creo que he hecho bien, me alegra verla tan feliz”

El comedor olía a canela, chocolate, bombones, muérdagos y pino. En la entrada colgaban unos enormes listones rojos con las orillas doradas. Akari y Emi no podían creer ese olor, sabían que la anciana había ordenado la peor comida para las chicas; el bolillo tiezo con moho no podía oler tan bien. 

Las demás chicas reían y gritaban de la felicidad con forme se acercaban al comedor corriendo y el olor se hacía más intenso.

Al cruzar el umbral de la enorme puerta no pudieron creer lo que sus ojos vieron.

-One-chan, one-chan, por favor pellízcame y dime que no estoy soñando

Pero Akari al igual que Emi se paralizó al ver la estancia. La mesa se encontraba llena de golosinas, bombones, chocolates, manzanas acarameladas, algodones de azúcar, enormes tarros llenos de leche achocolatada, charolas de pavos rellenos, lomo en su salsa, pasteles de todos los sabores, gelatinas de infinidad de colores y formas y al fondo del comedor un gigantesco árbol de navidad con un centenar de regalos con sus respectivas tarjetas. Los Muérdagos daban la vuelta 3 veces a la lujosa sala, lo único que no encajaba en aquel momento eran las caras de las sirvientas de la mansión y los profesores que estupefactos se hallaban todos en un rincón como si todo lo que se hallara fuera obra de un poder oscuro. Poco a poco las demás chicas del orfanato fueron arribando y sus murmullos estupefactos no cesaban al igual que sus miradas hambrientas ante suculento festín.

De pronto la profesora encargada de las chicas, la de mayor mando y edad, caminó y se paró frente a la mesa:

-Chicas, nadie comerá nada de lo que hay en esta mesa, nadie sabe quien pudo haberlo preparado o traído. 
Hoy al amanecer las sirvientas de la mansión ya han encontrado todo este festín predispuesto para ser degustado. Nadie tiene las llaves de la mansión, nadie pudo haber salido, así que esto no puede ser más que una obra en contra de nuestra queridísima directora; todos sabemos que tiene muchos enemigos que envidian su fortuna así que esta comida podría estar envenenada, todo con tal de asesinar a nuestra respetable y honorable directora.- La anciana profesora hizo una pausa y prosiguió-Sirvientas desháganse de toda la….-

Alguien se acababa de terminar una de las bebidas achocolatadas del comedor y el popote hizo un sonido molesto al fondo del vaso que impidió a la profesora Teodora terminar de dar las órdenes.

Con incredulidad giró su cabeza poco a poco y se encontró con la sonrisa tímida de Emi

-Criatura, ¿¡Que has hecho?!

La profesora corrió hacia la niña y comenzó a zangolotearla

-Como te sientes cariño, ¿Aun puedes respirar? ¿No te duele el estómago? ¿No tienes ganas de vomitar?

Las demás chicas miraban la escena con cara de horror

-Me siento bien pero me faltó probar esto…

Y Emi se llevó a la boca una docena de malvaviscos, las chicas profirieron un grito ahogado

La profesora Teodora calló desmayada

-No pasa nada esto no tiene veneno, mi hada madrina lo ha dejado para todas nosotras, así que disfruten

Nadie dijo nada aunque luchaban contra su voluntad. El hambre las mataba pero eran fuertes hacia su necesidad humana

-One-chan, tienes que probar estos chocolates

Las tripas de Akari soltaron un fuerte rugido y sin pensarlo dos veces se unió a Emi y comenzó a engullir cuanto se le pusiera en frente, poco a poco las demás chicas fueron cediendo ante el hambre y en un dos por tres todas se encontraban en el comedor degustando aquellos delicados manjares

Akari ya había olvidado el sabor del pavo, del sushi y de las golosinas gourmet que con cada bocado que se llevaba a la boca sentía volar en las nubes, por un momento había creído que no volvería a probar algo apetitoso hasta que cumpliera 18 años y pudiera salir del orfanato pero ese día tan especial había cambiado todo.

En cuanto terminaron algunas chicas incluida Emi guardaron en sus bolsos y mochilas todos los dulces que habían sobrado y enseguida se encaminaron al gran pino de navidad. Habían regalos para todas las chicas del orfanato incluso las que alguna vez habían formado parte de sus filas y en estos momentos eran sirvientas de la mansión.

La primera en abrir su regalo fue la más impaciente jovencita, Emi.

-¡Qué libro tan lindo! “Profecías de las montañas de Meru” seguro es la compilación de cuentos de hadas que siempre he soñado….¡Hada madrina, te quiero! – Gritó mirando hacia el cielo y corriendo se alejó hacia los sillones cerca de la fogata para comenzar a devorar el grueso libro.

El regalo de Akari era distinto a los demás, se encontraba dentro de una botella de cristal color rosa. La abrió y sacó un par de hojas envejecidas que a pesar de lo sucias y roídas que lucian desprendían un fuerte aroma a sakuras

“Ese perfume es el mismo de mis sueños…”

-¿Akari te encuentras bien?- Le dijo Ayaka desde el otro lado del árbol de navidad al notar su mirada perdida

-Sí, lo siento, no te preocupes…ahora vuelvo…

Y corrió con todas sus fuerzas hacia el patio de hojas secas, en sus manos llevaba aquel pergamino que despedía con mayor fuerza aquel aroma con forme se mezclaba con las fuertes ráfagas de viento … el sueño de aquella madrugada golpeaba su mente con un atisbo de dolor y tristeza

“No abras los ojos…no quiero que el sueño de ambos se termine tan rápido”

“…Eleazar te prometo que regresaré…”

Al llegar al patio la chica se sentó en una de las bancas cerca de la fuente, su respiración era rápida, su mirada volvió a dirigirse hacia aquel pergamino que contenía la botella que se había convertido en su regalo de navidad. Era contradictorio lo que sentía en esos momentos por un lado quería sentir aquel aroma cerca de su nariz pero por otro quería alejarlo para no sentir un extraño dolor en su pecho, un dolor que la llenaba de un sentimiento parecido a la nostalgia pero el cual no entendía.

Reunió todo aquel coraje del que era capaz y desenrolló el pergamino; el perfume intenso a flores, a esas flores que le recordaban a un chico que ni siquiera existía se hizo mucho más intenso

-“El bosque de los cerezos por Eleazar”

Las lágrimas de Akari comenzaron a caer sobre aquel papel que no era ni más ni menos que las partituras  de una canción en piano aquella canción  en la que en cada nota iba impregnada la esencia de aquel misterioso chico de sus sueños

-Eleazar… ¡De verdad existe! … no ha sido ninguna ilusión, ni ningún sueño… En algún lugar del mundo me está esperando, tengo que encontrarlo, aún si tengo que esperar dos años para salir del orfanato, tengo que encontrarlo, ¡TENGO QUE ENCONTRARLO! …

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::Continuara:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
<script type="text/javascript">
document.oncontextmenu = function(){return false;}
</script>

2 comentarios:

  1. Blog muy completo
    Un post genial, que me inspira a trabajar mas en los mios!
    no tenemos blogs similares,pero me encanria que podamos estar mas en compania uno del otro para aprender!!! yo tengo un blog de moda y manejo (a mi gusto) bien la grafica. en cuanto tu quieras no dudare en ayudarte. te parece si nos seguimos?
    http://yoamocomprarmeropa.blogspot.com.ar/

    ResponderEliminar