miércoles, 18 de febrero de 2009

CAPITULO IV "OTOÑO EN MI CORAZÓN"

expr:id='"post-body-" + data:post.id' itemprop='articleBody'> Hola, al fin hoy podrán disfrutar del cuarto capítulo de esta historia. Encontrarán dos videos uno al principio y otro al final, los cuales tan solo les pondré en link para que lo vean en youtube, ya que la calidad es mejor aparte de que el blog tarda una eternidad cargando los videos. Si se los saltan, no entenderán la historia >< color="#ff0000">VIDEO INICIO VIDEO INICIO VIDEO INICIO VIDEO INICIO VIDEO INICIO VIDEO
http://www.youtube.com/watch?v=sMgW5guMj0c




La espalda de Akari resbalaba lentamente sobre una fría pared.

Sus ojos, ante un mar de lágrimas que fluían sin poder contenerse, no lograban ocultar el dolor que sentía en aquellos momentos.

Varias imágenes de los recuerdos que tenía de su abuela, iban y venían como fuertes golpes dolorosos que chocaban contra ella sin piedad alguna.






-¡Señorita, señorita! ¿Me escucha?

La ausencia de su mirada se perdía en el rostro de un hombre que permanecía parado junto a ella, con una expresión de compasión.


-De verdad, lo siento mucho, hicimos todo lo que estaba en nuestras manos…


La voz del doctor se perdía con el bullicio del hospital, Akari sólo tapó sus ojos como tratando de desaparecer de aquel lugar donde había permanecido su abuela por dos largos meses.

-¿Está segura de que no tiene ningún otro familiar?

Akari movió la cabeza negativamente


-Ya veo, entonces usted se hará cargo del funeral. Me gustaría que pasara a firmar unos documentos y a hablar con una trabajadora social.

Las horas pasaban lentamente como en una pesadilla de la cual nunca podría despertar. Akari apenas podía caminar ante el dolor que la pérdida de su abuela le provocaba a cada paso; era como si su corazón se encontrara desgarrado y sin esperanzas de seguir viviendo.

-Por favor, firme aquí, señorita.

Akari firmaba aquellos papeles sin ni siquiera saber lo que hacía…


…varios de ellos se humedecieron con sus lágrimas que no paraban de brotar.


La enfermera la abrazó y la acompañó a la sala de espera.

-En treinta minutos vendrá una trabajadora social, espérala aquí, cariño… Si necesitas un calmante sólo házmelo saber.

Cada minuto que pasaba, la imagen de la cálida casa de la abuela se venía a la mente de Akari…

Se imaginaba que seguramente su abuelita la esperaba con un té calientito y una rebanada de tarta de frutas…

…pero luego recordaba que eso ya nunca más podría suceder

-¡Abuelita…Abuelita…tú no puedes estar muerta… tú no… tú no…!

-¡Señorita, Fukura, tráigame de inmediato un tranquilizante!

Pero justo antes de tomarlo, su cuerpo cayó inerte.


-¡De prisa, ayudénme! ¡Vamos a subirla a una habitación, tenemos que pasarle un poco de suero, está muy debil!... La muerte de su abuela, ha sido un duro golpe para ella…



Cuando Akari abrió los ojos, se encontró acostada en una camilla…

…y frente a ella, el rostro espantoso de una oronda mujer.

-¡Vaya, ya era hora!… justo estaba por irme, pero hay que mantener las apariencias… Debo darme un aire de buena y caritativa ante los estúpidos médicos de este cuchitril.

Akari sólo cerró los ojos y se volteó hacia el otro lado. Su incontrolable llanto ya había cesado, mas el dolor yacía ahí como una estaca que quién sabe cuando se desvanecería.

-Te haré unas preguntas y espero que me respondas rápido que ya me harté de este lugar… ¿A parte de tu abuela tienes algún otro familiar, escuálida engendro?

Akari ni siquiera hizo el intento de articular una palabra; su mirada parecía divagar en algún lugar ajeno a ese frío cuarto de hospital.

La mujer de avanzada edad, dejó salir una terrible voz grave al interrogar de nuevo a la chica.

-¿¡Por qué no respondes, insolente?!


-No… ahora he quedado sola…

La chica aún débil, hizo un esfuerzo por levantarse; lo último que deseaba en esos momentos era conversar sobre la muerte de su abuela

-Aún eres pequeña… ¿Qué haremos contigo?... Aún faltan dos años para que alcances la mayoría de edad…
La anciana, con una expresión reflexiva, tomó asiento en una acojinada silla.


Akari por su cuenta, se sentó al borde de la incómoda cama de hospital.

-Permanecerás en nuestro orfanato por dos años, luego te echaremos como lo hacemos con los que ya se pueden valer por sí mismos.

Akari no respondió, ni siquiera mostró alguna expresión en su rostro…

…en cambio, la anciana parecía disfrutar viéndola sufrir.

-Pero señora, quiero vivir en la casa de mi abuela, también conseguiré un trabajo y no hará falta que vaya a su orfanato.

La anciana esbozó una sonrisa de incredulidad.

-¿Crees que lo que estoy haciendo por ti, es por buena caridad?... ¡Claro que no! Es una ley del gobierno, es una obligación hacernos cargo de púberes huérfanos como tú, así que no puedes hacer lo que tú quieras.

Con una sensación de rabia se levantó de la silla…


…y estando cerca de Akari, le jaló el cabello y fijó sus ojos con los de ella.



-¡Eres una desvergonzada, deberías estar agradecida, es más, deja de hacerte la enferma!


La fea anciana la jaloneó con todas sus fuerzas por toda la habitación...

… y la azotó en el frío piso; luego la miró con impaciencia.
-¡Que te des prisa! ¡¿Es que no lo entiendes, tonta?! ¡El orfanato se hará cargo de los gastos del entierro de tu abuela, así que alístate que un coche te llevará a tu asquerosa casa para el funeral!
Las lágrimas de la chica volvieron a encenderse con las palabras frías y duras de la mujer.

-¡Mañana a primera hora, te quiero en el orfanato, claro si no quieres experimentar la magnitud de mis castigos!

VIDEO FINAL VIDEO FINAL VIDEO FINAL VIDEO FINAL VIDEO FINAL VIDEO FINALhttp://www.youtube.com/watch?v=Fz_hi36z3_c&feature=related